Entre otros records, Oasis pasaron de héroes indies –en el sentido británico del término– a dinosaurios del rock en apenas tres discos y cuatro años. Si nos olvidamos de los elogios fotocopiados del Definitely Maybe (1994), las increíblemente certeras frases de Noel Gallagher, la estupidez de su hermano Liam, el nerdismo de sus influencias (amor a Los Beatles y Paul Weller; odio a la eléctrónica) y su puñado de hits; nos queda una banda que rompió la hegemonía estadounidense del grunge/college. No tanto por su música, sino por resignificar el resentimiento a través del exceso y el vínculo perverso con el cancionero rockero inglés.

Hay dos cosas que grafican esto. Primero, la imagen del Gallagher mayor en el video de “D`you know what i mean”, el primer single de Be Here now (1997). Despojado de su flequillo mod (¡y que motivó portadas en la prensa!), con helicópteros sobrevolando a la banda y con una Flying V conectada a una muralla de amplificadores Marshall. Es decir, el fetiche de las bandas de thrash y death metal, usado para acordes clásicos. Lo segundo tiene que cer con cierto juego, citado en todas las biografías de Oasis, de encontrarle parecidos a sus canciones. Por ejemplo “How sweet to be an idiot” de Neil Innes con “Wathever” (2). O “20th century boy” y “Cigarretes and alcohol”. O “Hello, hello i`m back again” de Gary Glitter con “Hello”. Es decir, el plagio descarado a los hitos del glam de los setenta.

Excesos y vínculos perversos con la tradición. O una nueva forma de proyectar el resentimiento y enfocarlo productivamente.

¿No es acaso esta “megalomanía” y “descaro” expresado en el video y los plagios las grandes fortalezas que elvaron a Oasis a la condición de gran banda inglesa de los noventa?. Mientras Jorge Gonzalez cantaba contra los ricos o el sexo, simplemente porque no lo habían invitado a la fiesta (y después ingresó feliz, como vemos), los hermanos Gallagher usaban la violencia y el humor –tan común en la Inglaterra de Tatcher, como vemos en “This Is England” (Shane Meadows, 2006)– como conductor del resentimiento y que terminó convertido en canciones.

Noel Gallagher reconocería que Be Here Now fue grabado entre montañas de cocaína y que las canciones no eran tan buenas. Pero yo me atrevo a decir que éste es el mejor disco de Oasis.

Primero, porque es la primera vez que sus canciones no copian directamente de las fuentes. O al menos, el robo se torna difuso. Así, no queda tan claro si el principio de “Stand by” me será un guiño a “Interestelar overdrive” de Pink Floyd (aunque considerando la carrera futura de la banda podemos decir que sí. Segundo, el uso de las guitarras no imita el sonido baggy del primer disco ni el giro “acústico” hacia las canciones himno del segundo (“Wonderwall”, la primera parte de “Champagne supernova”). De hecho las guitarras son ensordecedoras, pero no desde el ruidismo avant garde, sino de la distorsión bruta de quien tiene dinero para comprarse torres de amplificadores y los usa como en el primer ensayo. Tercero, la cristalización de la huída del pop comercial y el encuentro con la tradición rockista. Esto es lo hermoso de Oasis, que este es el disco que los arruina glorisamente. Acá los estribillos son espesos (“I hope, I think, I know”, “Magic pie”; al igual que los Kinks hay por primera vez una conexión directa con la raíz americana (“The girl with the dirty shirt”, guitarras gentileza de Johnny Depp); y la idea de himno /canción perfecta llega a su climax con “All around the world” (incluso con una coda)

Yo, que disfruté del britpop en tiempo real. Escuchaba los discos de singles que venían en la New Musical Express o la Q, además de leer toda la prensa o sintonizar especiales de radios universitarias, recién me di cuenta que la banda no tenía ningún camino tras el éxito de sus dos discos anteriores. Por eso Be here now fue un desastre glorioso.

O, más bien, una fotografía del abismo en que caería la banda en sus discos posteriores. Entrando de lleno al lugar donde cada disco nuevo es “el mejor en tu carrera desde xxxxx”. Como U2. O Radiohead.

Oasis toca en Chile el 5 de mayo.

Notas

(1) Es discutible la calidad intrínsica del disco, a pesar de la insistencia de las reseñas en señalarlo como punto de quebre “sónico” a toda la angustia grunge bastardizada por la MTV (cuando pasaba videoclips). ¿No es el What`s The Story el verdadero álbum clave del britpop? ¿No es el Definitely Maybe una masa de guitarras mal grabadas con un par de canciones realmente buenas (“Live Forever”, “Supersonic”, “Slide away”? Sincerémonos o discutamos.

(2) Innes usó el detalle en la segunda parte del célebre documental de The Rutles, jugando significativamente con la versión de Oasis (que en realidad es SU tema) y “A day in the life” de Los Beatles. La canción se llama Shan-Gri-La y en el video aparece Slash hablando de los Rutles (junto a Steve Martin, Paul Simon, Mick Jagger, etc). Es muy chistoso.

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